CONCEPTO, OBJETO Y FINALIDADES DE
LA DIDACTICA
I.
INTRODUCCIÓN Y ORIENTACIONES PARA EL ESTUDIO
Para quien se acerque por primera vez a la
Didáctica de una manera sistemática vamos a dar algunas breves indicaciones. El
lector comprobará que muchas cosas le resultan familiares. Quien más, quien
menos, ha pasado los mejores años de su
vida o, al menos los años con menos preocupaciones, en aulas infantiles,
primarias y secundarias. Todo el quehacer de estos años, así como la labor
humana, técnica y profesional de maestros y profesores, estaba basado en la
Didáctica.
Esta es una idea bastante sencilla para
aproximarnos a nuestro objeto de estudio: si estimulamos nuestro recuerdo
podemos rememorar centenares de situaciones didácticas que hemos vivido. Por
eso hemos dicho que la Didáctica nos debe resultar familiar, aun sin haberla
estudiado todavía. Después de esta iniciación deberíamos estar en situación de
comprender mucho mejor unos procesos que tienen lugar constantemente cuando
alguien aprende y alguien enseña.
Sorprendentemente, la Didáctica no se agota
en las aulas escolares, ni siquiera en las situaciones formales de enseñanza.
Hay formación y por tanto posibilidad de estudio didáctico siempre que haya
alguien en proceso de aprender algo: desde los aprendices de un oficio manual,
hasta el que se inicia en un arte, un deporte, una técnica, un programa de
informática, etc. Por esta razón, es recomendable iniciar sin prejuicios ni
ideas preconcebidas el estudio de la Didáctica. Recordar las situaciones en las
que hemos estado aprendiendo –como esta misma situación actual- y al mismo
tiempo, tener la mente abierta a otras posibilidades distintas: aprendizaje
adulto, autoaprendizaje, enseñanza a distancia, aprendizaje en grupo, en
contextos menos formales, etc.
II.
OBJETIVOS
Se pretende:
• Introducir en el discurso didáctico a partir de la comprensión de la
terminología básica, específica y propia así como de los conceptos referentes a
los problemas fundamentales de esta disciplina.
• Comprender el concepto, saber definir la Didáctica y reconocer las
situaciones en las que sus conocimientos pueden ser útiles.
• Reconocer las finalidades más importantes de la Didáctica: para qué
puede servir, a qué se puede aplicar.
• Situar a la Didáctica en el marco de las Ciencias de la Educación
distinguiendo su objeto de estudio.
• Distinguir los elementos que intervienen en el acto didáctico como
unidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.
• Comprender el papel del docente y el del discente en el proceso de
enseñanza - aprendizaje.
• Diferenciar los ámbitos de intervención didáctica formales y no
formales.
1. Concepto de Didáctica
1.1 Origen
etimológico y breve recorrido histórico
Etimológicamente, el término Didáctica
procede del griego: didaktiké, didaskein,
didaskalia, didaktikos, didasko (διδακτικε διδασκειν διδασκαλια
διδακτικοσ διδασκο) ... Todos estos términos
tienen en común su relación con el verbo enseñar,
instruir, exponer con claridad. Didaskaleion
era la escuela en griego; didaskalia,
un conjunto de informes sobre concursos trágicos y cómicos; didaskalos, el que enseña; y didaskalikos, el adjetivo que se
aplicaba a la prosa didáctica.
Didaxis tendría un sentido más activo, y Didáctica sería el nominativo y acusativo plural, neutro, del
adjetivo didaktikos, que significa
apto para la docencia. En latín ha dado lugar a los verbos docere y discere, enseñar y aprender respectivamente, al campo
semántico de los cuales pertenecen palabras como docencia, doctor, doctrina,
discente, disciplina, discípulo...
Desde su origen en la antigüedad clásica
griega, el sustantivo didáctica ha sido el nombre de un género literario.
Precisamente aquel género que pretende enseñar, formar al lector. Y ésta es una
intención presente en muchos escritores, como en Los Trabajos y los días, o la Teogonía
de Hesíodo (citado por Benedito, 1986). También en Las Geórgicas de Virgilio o el Arte
de amar, de Ovidio.
En la Edad Media, Ramón Llull será uno de los autores más
importantes en este género. También se pueden considerar dentro de él todo el
conjunto de cuentos y apólogos del Infante don Juan Manuel o de Alfonso X,
puesto que su intención es la de presentar en forma literaria consejos morales,
religiosos o técnicos. Incluso el Marqués de Santillana, con su célebre definición de poesía caería en este ámbito:
"¿Qué cosa es la poesía... sino un fingimiento de cosas útiles,
encubiertas o veladas con muy fermosía cobertura?". No en vano el Marqués
de Santillana ha sido el autor de una de las primeras antologías folclóricas
como es Refranes que dicen las viejas
tras el fuego, con evidente finalidad didáctica. En el Renacimiento gusta
la idea de que la literatura es un modelo para la vida más que viceversa. Hoy
día, la literatura "comprometida" –desde el realismo crítico al
social– no es más que un género didáctico disfrazado, en su designio de
modificar la sociedad o de servir de consigna revolucionaria. La poesía es un arma cargada de futuro,
como apuntaba certeramente Gabriel Celaya: “La poesía no es un fin en sí... –
decía– Es un instrumento para transformar el mundo”.
Encontramos el origen del término con un
significado distinto del literario en Centroeuropa en el siglo XVII. Ratke y
sobre todo Comenio utilizaron la denominación de Didáctica tomada del latín, no
del griego. Para Comenio, el autor más importante de los inicios de esta
disciplina, con su obra Didáctica Magna,
la Didáctica era “el artificio universal para enseñar todas las cosas a todos,
con rapidez, alegría y eficacia”. Luego esta palabra cayó en desuso, hasta que
en el siglo XIX Herbart y sus discípulos la resucitaron. Limitaban su contenido
al conjunto de los medios educativos e instructivos. Otto Willmann volvió a
darle un carácter más general, tal vez en exceso, como teoría de la adquisición
de lo que posee un valor formativo, es decir, la teoría de la formación humana.
Con lo cual llegaba a confundirse con toda la Pedagogía o ciencia global la educación.
Hoy el término Didáctica está completamente
extendido en todo el ámbito europeo continental y países de su órbita cultural.
En Alemania, Francia, Italia, España e Iberoamérica goza de una gran tradición
y desarrollo. Pertenece al léxico culto generalizado.
Al mismo tiempo, hay que destacar que el
término es poco usado1 en todo el territorio anglosajón, aunque no
así su contenido. Al mismo contenido se le aplica el nombre de enseñanza o el
de aprendizaje, según el punto de vista. Y hoy tiende a coincidir, por una
superposición del campo abarcado, con el término currículum.
1.2 Definición
Después de ver el origen etimológico y el
uso por parte de los autores desde Ratke y Comenio, se impone llegar a una
definición precisa. Todos los que han escrito de obras de Didáctica han
aportado la suya estableciendo variaciones a las de los demás. Pero con un
elevado de nivel de coincidencia, como no podía ser de otro modo.
Estebaranz (1994, 41) Sáenz Barrio (1994, 14) y Ruiz (1996, 25)
presentan un completo análisis de las definiciones de muchos autores con el fin
de hallar los elementos comunes a todas ellas. Algo así había hecho en otro
momento Benedito (1987, 34) igual que hiciera antaño Rufino Blanco con el
concepto de educación. Recogiendo sus resultados, llegamos a las siguientes
conclusiones:
Aspectos
|
Descriptores en la definición de Didáctica
|
Carácter
|
disciplina subordinada a la
Pedagogía teoría, práctica ciencia, arte, tecnología
|
Objeto
|
proceso de enseñanza-aprendizaje
enseñanza aprendizaje instrucción formación
|
Contenido
|
normativa comunicación alumnado
profesorado metodología
|
Finalidad
|
formación intelectual
optimización del aprendizaje integración de la cultura desarrollo personal
|
Cuadro 1: Elementos presentes en las definiciones de Didáctica
Entre tantas definiciones, una de las más
simple y no menos acertada podría ser la de Dolch (1952): "Ciencia del
aprendizaje y de la enseñanza en general". Nos dice claramente de qué
trata, cuál es su objeto, sin añadir nada más.
Fernández Huerta (1985, 27) apunta que la
"Didáctica tiene por objeto las decisiones normativas que llevan al aprendizaje
gracias a la ayuda de los métodos de enseñanza".
Escudero (1980, 117) insiste en el proceso
de enseñanza-aprendizaje: "Ciencia que tiene por objeto la organización y
orientación de situaciones de enseñanza-aprendizaje de carácter instructivo,
tendentes a la formación del individuo en estrecha dependencia de su educación
integral".
Por tanto, a la vista de
lo anterior, podemos apuntar ya que la Didáctica es la ciencia de la educación que estudia e interviene en el proceso de
enseñanza-aprendizaje con el fin de conseguir la formación intelectual del
educando.
Parece que la Didáctica debería ocuparse de
los procesos que tienen lugar en un contexto curricular o institucional.
¿Recibirá con propiedad la consideración de curricular una actuación en educación
no formal? ¿Y en educación informal? Nos inclinamos a aceptar esta
consideración positiva en las situaciones susceptibles de planificación y
desarrollo. Mientras que en aquellos casos menos organizados a priori, el
aspecto didáctico puede estar presente como concepción artística de la
comunicación educativa, pero no tanto como componente científico. En este
último caso, que es el que corresponde a la educación informal existen dudas
sobre la plenitud del tratamiento didáctico. Veremos estos ámbitos más adelante,
en el apartado 7.
1.3. La Didáctica, entre
la teoría y la práctica
No hay nada tan práctico como una buena teoría, si
bien hay que tener la práctica de saber qué teoría hay que escoger (Poincaré)
Cuando
la teoría sirve poco para la práctica, no es por culpa de la teoría, sino
precisamente porque no hay suficiente teoría (Kant)
La
práctica es la mejor maestra. (Cicerón)
Siendo la enseñanza a la vez una actividad
práctica y una "ciencia práctica", se tratará de combinar
adecuadamente el saber didáctico –la teoría– con el hacer didáctico –la
práctica– que consiste en la realización del acto didáctico. Para Titone
(1976), Didáctica es una ciencia práctico-poyética2, una teoría de
la praxis docente. Se puede también considerar a la teoría de la enseñanza como
una teoría–práctica.
El valor de la práctica de la enseñanza es
muy grande. La práctica se halla omnipresente tanto en las actividades de los
alumnos como en las de los profesores. Desde Dewey se destaca el papel de la
experiencia: aprendemos por experiencia. Y también enseñamos por experiencia3.
El peligro es la rutina y la solución puede estar en la reflexión individual y
colectiva.
Es ya un tópico decir que no hay mejor
práctica que una buena teoría, como decían Kurt Lewin y Henri Poincaré. También
es frecuente oír que alguien diga: "Esto estará muy bien en teoría, pero
en la práctica, no funciona". Si una teoría no sirve para explicar la
realidad práctica, entonces es que se trata de una mala teoría. Ciertamente, se
puede ser un buen teórico y al mismo tiempo un práctico deficiente, de la misma
manera que también puede ocurrir lo contrario. En la enseñanza, el pensamiento
y las prácticas de los profesores están obteniendo en este momento la máxima
atención de los investigadores. Poco valorado por los mismos interesados, hoy
sabemos que es una fuente de conocimiento profesional de primera mano muy
valiosa.
Separar la teoría de la práctica tiene como
consecuencia la consideración separada de los roles y la distinta valoración,
así como la consiguiente jerarquización entre los teóricos y los prácticos. Es
por esta razón que los prácticos desconfían de los teóricos que ni les
resuelven los problemas, y además se presentan ante ellos como unos
"expertos" que sin tenerles en cuenta van a decirles lo que deben
hacer. La desconfianza se convierte en una sensación incómoda e incluso
amenazadora cuando se presentan revestidos de una autoridad académica, social e
incluso política. En cambio, cuando se ve con una proximidad o un estatus
socioeconómico similar, cuando el lenguaje utilizado deja de ser esotérico y no
se presentan revestidos de autoridad, los teóricos podrían trabajar junto con
los prácticos en una labor de reflexión y de investigación cooperativa
fructífera para todos. Mejorando la práctica.
Grundy (1987, 115-116) considera la
actividad de desarrollo del currículum como una forma de praxis o acción práctica según los principios siguientes:
a. Los elementos constitutivos de la praxis son la acción y la
reflexión.
b. La praxis tiene lugar en el mundo real, no en el hipotético.
c. La praxis se hace efectiva en el mundo de la interacción, el mundo social y cultural.
d.
El mundo de la praxis es el
construido, no el mundo natural.
e. La praxis supone un proceso de construcción de significados,
reconociendo este proceso como construcción
social.
En definitiva, habría que partir –con el
reconocimiento de modestia que esto supone– de la práctica para construir a
partir de ella la teoría que podrá influir a su vez en la nueva práctica
reflexiva y mejorada. Zabalza, en la introducción a la obra de Saturnino de la
Torre (1993) expone magistralmente la situación anterior y propone una solución
actualizada. Según Zabalza, es evidente que se ha venido actuando en Didáctica
de acuerdo con el siguiente esquema:
teoría > práctica > teoría
De forma que ha prevalecido un "modelo
de aproximación a la realidad en el cual predominan los discursos teóricos y
nominalistas, basados más en creencias que en datos contrastados". La
solución propuesta pasa por otro esquema:
práctica > teoría > práctica
Esta estructura supera a la anterior porque
"la teoría se acomoda más a las condiciones de la práctica, surge como
elaboración justificada a partir del estudio de las prácticas y condicionada
por las características y variables, por la complejidad que caracteriza esas
prácticas" (Zabalza, en Introducción
a de la Torre, 1993). Sin partir de la práctica tendremos pocas posibilidades
de poder incidir sobre ella para cambiarla.
La elaboración de una teoría de la
enseñanza es una necesidad sentida por todos los que cultivamos el área de la
Didáctica. Se preconiza una Teoría de la Enseñanza diferenciada de la Teoría
del Aprendizaje, pero en estrecha relación con ella. La teoría de la enseñanza
es más amplia que la del aprendizaje porque contiene mayor número de elementos.
Pero dado su alto grado de inmadurez en muchos aspectos, puede caer fácilmente
en una pura aplicación a la praxis de decisiones normativas procedentes de
otras disciplinas o del mismo sentido común. Ahora bien, si esta teoría de la
enseñanza parte de la práctica real e integra a la teoría del aprendizaje,
puede servir para explicar el proceso de enseñanza-aprendizaje, cómo ocurre,
qué resultados logra en unas determinadas situaciones socioculturales y
personales. Hasta el punto de poder contribuir a ordenar la acción de la
enseñanza, es decir, ser más normativa que explicativa.
El aspecto teórico de la Didáctica está
relacionado con los conocimientos que elabora sobre los procesos de enseñanza y
de aprendizaje. Mientras que su aspecto práctico consiste en la aplicación de
aquellos conocimientos, en la intervención efectiva en los procesos reales de
enseñanza-aprendizaje.
1.4. Características
científicas, técnicas y artísticas
La Didáctica es una ciencia práctica, de
intervención y transformadora de la realidad. Hemos comprobado en los elementos
comunes a las definiciones de la mayoría de los autores de nuestro país, que la
consideran como una ciencia o una tecnología y algunos, como un arte. Y es que
algo tiene de cada uno de estos puntos de vista.
2. La Didáctica entre las
ciencias de la educación
Las ciencias de la educación son ciencias
humanas y, como tales, no tienen las mismas características de las ciencias
físico-naturales. Más bien se trata de cuerpos de conocimientos que constituyen
ciencias borrosas, inacabadas y poco formalizadas. La misma intervención en los
procesos de enseñanza-aprendizaje que propugna la Didáctica consigue
transformar los fenómenos que estudia. Por imperativos éticos no se puede dejar
de intervenir en multitud de ocasiones. Los fenómenos educativos, por otra
parte, están sujetos a variables menos conocidas o poco controlables. Variables
que no siempre dependen del investigador que trata de descifrarlas.
2.1 Clasificación y lugar
de la Didáctica
Existen variadas clasificaciones de las
ciencias de la educación. El grado de coincidencia entre todas es notable, aun
cuando difieran en los criterios. Un enfoque sistemático y taxonómico llevado a
las últimas consecuencias no sería demasiado necesario para nuestros fines. Nos
bastará con señalar nuestro marco. No nos interesa perder de vista que el
objetivo es destacar la presencia de la Didáctica como campo del saber
pedagógico con sus variados enfoques.
1. Ciencias no estrictamente pedagógicas.
Fundamentadoras y condicionantes
1.1
Ciencias
teleológicas y axiológicas
-Filosofía
de la Educación
1.2
Ciencias
antropológicas
-Antropología
de la Educación
-Sociología
de la Educación -Psicología
de la Educación
-Biología
de la Educación
1.3
Ciencias
condicionantes
-Economía
de la Educación
2. Ciencias de la educación en el espacio y en el
tiempo
2.1
Estudio
diacrónico
-Historia
de la Educación
-Historia
de la Pedagogía
2.2
Estudio
sincrónico
-Pedagogía
Comparada
3. Ciencias estrictamente pedagógicas, nucleares
3.1
Pedagogía
General
-Teoría
de la Educación
-Pedagogía
Diferencial
-Pedagogía
Social
-Pedagogía
Experimental
3.2
Pedagogía
Aplicada
-Pedagogía
Terapéutica (Educación Especial)
-Orientación
Educativa (Orientación Escolar)
-Organización
Educativa (Organización Escolar)
-Didáctica
Didáctica
General
Didáctica
Diferencial
Didáctica
Especial (Didácticas Específicas)
Tecnología
Didáctica
|
Cuadro 3: Clasificación de las Ciencias de la
Educación
En la figura siguiente presentamos las
ciencias de la educación más próximas a la Didáctica por su objeto de estudio o
por su contribución a la solución de los problemas didácticos. La Teoría de la
Educación ofrece los objetivos principales a los que ha de tender la acción
educativa, también la labor instructiva o didáctica. A través de la Historia de
la Educación y de la Pedagogía Comparada podemos saber cómo se han resuelto los
problemas didácticos en otros momentos o en otros países actualmente. Pero es
mediante las aportaciones de la Psicología de la Educación, del Aprendizaje y
de la Instrucción como se va construyendo el edificio de la Didáctica. Sin
olvidar, hoy cada vez más en boga, a la Sociología de la Educación. No se trata
de ciencias meramente auxiliares, sino de disciplinas independientes pero en
muchos casos próximas y útiles para progresar en el conocimiento del objeto
propio de la Didáctica.
Clasificación interna
de la Didáctica
a.
Didáctica General
La parte fundamental y global es la
Didáctica General, ya que se ocupa de los principios generales y normas para
dirigir el proceso de enseñanza-aprendizaje hacia los objetivos educativos.
Estudia los elementos comunes a la enseñanza en cualquier situación ofreciendo
una visión de conjunto. También ofrece modelos descriptivos, explicativos e
interpretativos generales aplicables la enseñanza de cualquier materia y en
cualquiera de las etapas o de los ámbitos educativos. Aunque debe partir de
realidades concretas, su función no es la aplicación inmediata a la enseñanza
de una asignatura o a una edad determinada. Se preocupa más bien de analizar
críticamente las grandes corrientes del pensamiento didáctico y las tendencias
predominantes en la enseñanza contemporánea (Mattos, 1974, 30).
b.
Didáctica Diferencial
Llamada también Diferenciada, puesto que se
aplica más específicamente a situaciones variadas de edad o características de
los sujetos. En el momento actual, toda la Didáctica debería tener en cuenta
esta variedad de situaciones y hallar las necesarias adaptaciones a cada caso.
Por tanto, estrictamente, la Didáctica Diferencial queda incorporada a la
Didáctica General mientras ésta llegue a dar cumplida respuesta a los problemas
derivados de la diversidad del alumnado. Bien es cierto que, en algunos casos
como con alumnado de necesidades educativas especiales, se exige una adaptación
profunda de las estrategias a utilizar. Pero no es otro tipo de Didáctica, sino
una aplicación a casos especiales. En general, la Didáctica puede responder a
la diversidad del alumnado mediante adaptaciones como las que recoge el
Currículum de Educación Secundaria en Cataluña:
Diversificación de:
|
Mediante
|
Elementos
de la comunicación del docente con el alumno
|
-
agrupamiento de los alumnos
-
trabajo variado: práctico, de
investigación, debate, individual
-
uso de materiales y
actividades diversas
|
Métodos y estrategias didácticas
|
- metodología activa de descubrimiento
- trabajo individual y colectivo
-
práctica oral y uso de la
prensa, radio, televisión
|
Ayudas y
profundización
|
- actividades de recapitulación o síntesis
- trabajo sobre los errores o dificultades
-
técnicas de estudio y trabajo
personal
|
Cuadro 4: Tratamiento didáctico de la diversidad del
alumnado según el Currículum de la ESO en Cataluña
c.
Didáctica Especial o Didácticas específicas
Trata de la aplicación de las normas
didácticas generales al campo concreto de cada disciplina o materia de estudio.
Hoy día se utiliza también la denominación de Didácticas específicas,
entendiendo que hay una para cada área distinta: Didáctica del lenguaje, de la
matemática, de las ciencias sociales o naturales, de la expresión plástica, de
la educación física, etc.
3. Objeto de estudio y de
intervención de la Didáctica: el proceso de enseñanzaaprendizaje
Toda ciencia tiene un objeto material (quod) y un objeto formal (quo). El primero es la misma realidad
que estudia. Y el segundo se refiere al enfoque o perspectiva desde la cual se
contempla el objeto material. El objeto material de la Didáctica es el estudio
del proceso de enseñanza-aprendizaje. Y su objeto formal consiste en la
prescripción de métodos y estrategias eficaces para desarrollar el proceso
mencionado.
Muchos autores consideran que el objeto de
la Didáctica es –simplemente– la enseñanza o bien, como objeto formal, la instrucción educativa (Oliva, 1996, 58).
En algunos casos, a ello añaden otros elementos, como Benedito (1987, 10),
quien apunta también como el contenido semántico que es objeto de la Didáctica:
• la enseñanza,
• el aprendizaje,
• la instrucción,
• la comunicación de conocimientos,
• el sistema de comunicación,
• los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Para Ferrández (1981, 68) el objeto formal
de la Didáctica es “la actividad docentediscente con los métodos adecuados”.
Otra manera de denominar el proceso comunicativo, bidireccional que tiene lugar
en cada acto didáctico. O, dicho de otro modo: el proceso de
enseñanza-aprendizaje que acontece cuando están en relación un docente y un
discente (o más de uno) en la que el primero selecciona y utiliza diversos
procedimientos, métodos o estrategias para ayudar a conseguir el aprendizaje
del segundo.
Zabalza (1990, 139) considera el amplio
campo conceptual y operativo del que debe ocuparse la Didáctica y se refiere a
un conjunto de situaciones problemáticas que requieren la posesión de la información
suficiente para la adecuada toma de decisiones. Cita los siguientes problemas:
• la enseñanza, como concepto clave,
• la planificación y el desarrollo curricular,
• el análisis en profundidad de los procesos de aprendizaje,
• el diseño, seguimiento y control de innovaciones,
• el diseño y desarrollo de medios en el marco de las nuevas
tecnologías educativas,
• el proceso de formación y desarrollo del profesorado,
• programas especiales de instrucción.
Evidentemente, esta lista es bastante más
exhaustiva que las anteriores. Pero es porque ha llegado a un grado mayor de
concreción y especificación práctica de la realidad, lo cual nos muestra la
variada gama de actividades y problemas de los que se ocupa la Didáctica y en
los cuales estos conocimientos son útiles y aplicables. En el fondo, si
llegamos a un grado mayor de abstracción y generalización, podemos ver que se
trata de procesos de enseñanza-aprendizaje en su sentido más amplio.
Si la Didáctica es la ciencia que tiene por
objeto el estudio del proceso de enseñanzaaprendizaje, como decíamos antes,
éste será su objeto principal. Pero no sólo de estudio, sino también su ámbito
de actividad práctica.
La teoría de la enseñanza y del aprendizaje
(Unterrichtstheorie) equivale actualmente
a la Didáctica en los países germánicos e incluye a la teoría curricular
(Klafki, 1980, 1991). Así, pues, también se puede considerar que el objeto de
la Didáctica es el estudio, elaboración y práctica del currículum. Pero esta
manera de formular el objeto de la Didáctica no es en el fondo muy distinta del
proceso de enseñanza-aprendizaje. A este respecto, nos dice Estebaranz (1994,
69): “Hoy nos planteamos la pregunta ¿cuál es el objeto de la Didáctica? ¿es la
teoría y tecnología de la enseñanza? ¿o del currículum? ¿o es que hablamos de
una misma cosa desde distintas perspectivas?”. Efectivamente, hemos constatado
que no hablamos de cosas distintas, aunque haya sus matices (Mallart, 2000a).
Ferrández (1984) distingue el objeto
material del formal. Destaca la enseñanza, con sus elementos representados en
las caras de un tetraedro: discente, docente, método, materia. Como objeto
formal se explicita "la actividad mecánica, semántica o sintáctica del
docente-discente, con matriz bidireccional, que emplea el método más adecuado a
cada acto didáctico" (Ferrández, 1984, 239). En el proceso de
enseñanza-aprendizaje habrá que considerar estos elementos: la relación
docente-discente, método o conjunto de estrategias, materia o contenido del
aprendizaje... y el entorno sociocultural,
en su dimensión más próxima. A la que habría que añadir los elementos
culturales propios de la comunidad en la que esté incardinada la escuela.
Ferrández coincide así, con los elementos fundamentales para tomar las
decisiones relativas a la elaboración del currículum según Schwab (1978), que
son: alumno, profesor, entorno y materia.
Lo importante será la relación entre la
enseñanza por una parte, y el aprendizaje por otra. Se repite hasta la saciedad
que no tendría sentido la enseñanza si no provocase el aprendizaje. Pero
también se debe reconocer que el grado de efectividad de la primera es tal que
no siempre se puede asegurar que la enseñanza sea la causa de todos los
aprendizajes.
Con el fin de comprender mejor esta
relación, pasaremos revista a unas situaciones en las que se podría
sistematizar esta relación enseñanza/aprendizaje (E/A). En el cuadro siguiente,
E+ significa presencia de enseñanza y A+ presencia de aprendizaje, mientras E-
o A- significa ausencia de enseñanza o de aprendizaje respectivamente.
A+
|
A-
|
|
E+
|
E+A+
|
E+A-
|
E-
|
E-A+
|
E-A-
|
Cuadro 5: Relación entre
la enseñanza (E) y el aprendizaje (A)
a.
Primer caso, E +A +: Es el más
perfecto porque hallamos la presencia a la vez de la enseñanza y del
aprendizaje. En él, aún se pueden dar dos situaciones. La primera y más lógica
es aquella en que E es la causa de A. Como cuando se ha aprendido a leer por efecto
de una enseñanza planificada y llevada a cabo correctamente.
Otra situación de E +A +, menos lógica,
pero no infrecuente, es aquella en que no hay una relación E/A porque la
enseñanza no ha causado el aprendizaje. En esta situación, el profesor ha pretendido
enseñar una cosa, pero el alumno ha aprendido otra. No pocas veces, cuando en
clase se propone un ejemplo para ilustrar una lección importante, resulta que
los alumnos recuerdan el ejemplo y olvidan lo importante. Muchos padres mandan
a Inglaterra a sus hijos para que aprendan el idioma. Pero los chicos se
encuentran conviviendo con muchachos de otras nacionalidades y acaban
aprendiendo algunas frases en italiano, francés, o chino en lugar del inglés
que habían ido a aprender.
b.
Segundo caso: E +A -: Habiendo
enseñanza pero no produciéndose el aprendizaje previsto, también encontramos
dos situaciones. En la primera, la causa del no aprendizaje es un defecto en la
enseñanza. Se ha producido la enseñanza de forma deficiente y no ha logrado
provocar el aprendizaje deseado. Valga como ejemplo si se ha explicado con
desorden la manera de proceder para buscar palabras en el diccionario y no se
ha aprendido bien el algoritmo porque no se ha enseñado el uso de las
palabrasguía que se encuentran en la esquina superior de cada página.
La otra situación del mismo caso se da
cuando la causa de no aprender no está en la enseñanza sino en la capacidad del
alumno, en su baja motivación, o bien en estímulos contextuales del medio que
atraen poderosamente su interés desviándolo de la enseñanza... Si se está
explicando mientras el alumnado se halla pendiente de algo que ocurre en el
exterior del aula, cuando falta muy poco para acabar la hora de clase... se
corre el riesgo de no ser atendido. Habrá habido una enseñanza inútil. Lo mismo
ocurre cuando no se consigue despertar el interés suficientemente, o el
aprendizaje no puede llegar a ser significativo. En esta situación, también hay
responsabilidad en la calidad de la enseñanza por no adaptarse a las
condiciones del sujeto que ha de aprender.
c.
Tercer caso: E -A +: Se da
realmente un aprendizaje, sin que se haya propuesto por algún agente exterior
un acto de enseñanza. Esta situación responde al modelo de autoaprendizaje. Pero como nadie obtiene de la nada ningún aprendizaje
por sí solo, hará falta la presencia indirecta o remota de algún agente que
haya facilitado el material necesario para conseguir el resultado. Me refiero
al autor o diseñador de un programa de autoaprendizaje (enseñanza asistida por
ordenador), o bien al autor de un libro o material que permita al sujeto
proponerse aprender una cuestión y lograrlo sin el auxilio de nadie presente físicamente en el momento
del aprendizaje, pero que ya ha realizado su labor didáctica. No está muy claro
que no haya habido enseñanza en este caso. El mejor ejemplo es la enseñanza a
distancia.
También se puede dar un aprendizaje sin una
enseñanza formal. Se trataría de un aprendizaje ocasional, obtenido por la
experiencia, en contacto con un medio... Sin intencionalidad explícita por
parte de nadie. El resultado es un aprendizaje por la vida, fortuito,
incidental. Habrá que reconocer que muchas cosas se han aprendido de esta
manera. Nadie nos las ha enseñado voluntariamente y, sin embargo, las hemos
aprendido.
Cuarto caso: E -A -: Se trata de una
situación límite en la que no se dan ninguno de los dos componentes. Como tal,
no le interesa a la Didáctica.
Los procesos de enseñanza-aprendizaje
tienen lugar cuando se desarrollan cada uno de los diversos actos didácticos
que los componen.
3.1 La enseñanza
El
conocimiento no se da ni se transmite, sino que se construye o reconstruye.
Ningún hombre os puede revelar nada, fuera de lo que yace medio dormido en el
alba de vuestro conocimiento.
El
maestro que pasea a la sombra del templo entre sus discípulos, no les da parte
de su sabiduría, sino más bien de su fe y de su amor.
Si
realmente es sabio, no os pedirá que entréis en la mansión de su sabiduría,
sino que os conducirá hasta el umbral de vuestra propia mente...
Porque
la visión que tiene un hombre no facilita sus alas a ningún otro hombre
(Khalil
Gibran, El profeta)
Del latín IN-SIGNARE: señalar hacia,
mostrar algo, poner algo "in signo". Significará comunicar un saber
mediante la utilización de un sistema de signos o de símbolos. Mostrar algo a
alguien para que se apropie intelectualmente de ello. En el sentido corriente
tiene un significado muy próximo al de aprendizaje. Se necesitan mutuamente
ambos. En inglés medio LERNEN significaba
al mismo tiempo learn y teach. También pasa igual en ruso y en
francés donde APPRENDRE equivale a enseñar y
también a aprender:
-
Apprendre quelque chose à quelqu’ un
(enseñar algo a alguien).
-
Apprendre quelque chose de quelqu’ un
(aprender algo de alguien).
La enseñanza es la actividad humana
intencional que aplica el currículum y tiene por objeto el acto didáctico.
Consta de la ejecución de estrategias preparadas para la consecución de las
metas planificadas, pero se cuenta con un grado de indeterminación muy
importante puesto que intervienen intenciones, aspiraciones, creencias...
elementos culturales y contextuales en definitiva. Esta actividad se basa en la
influencia de unas personas sobre otras. Enseñar es hacer que el alumno
aprenda, es dirigir el proceso de aprendizaje.
Se suelen mencionar unas cualidades
necesarias para que la enseñanza se convierta en una “enseñanza educativa”:
valía de los contenidos enseñados, veracidad de lo que se enseña (actualidad y
utilidad) y adaptación a los sujetos que aprenden. Destaco las características
de intencionalidad, interacción comunicativa de sus procesos, intención
normativa y perfectiva.
Se puede interpretar en diversos sentidos,
entre los que destacamos seis que son complementarios:
a.
En sentido originario,
significa mostrar algo a alguien. En este sentido general, vulgar o coloquial,
enseñar equivale a transmitir conocimientos o instruir.
b.
Como logro o adquisición de
aprendizajes. Desde el punto de vista del discente que aprende, enseñar es a aprender como vender es a
comprar (Dewey). Desde este punto de vista, la enseñanza no se considera
completa más que si consigue su objetivo de lograr el aprendizaje. Se ha
definido como la actividad intencional diseñada para provocar el aprendizaje de
los alumnos (Tom). Y como arte y técnica que orienta el aprendizaje para
conseguir metas positivas. Así, se puede decir que la enseñanza es el proceso de
organización de las experiencias de aprendizaje de los alumnos.
c.
Como actividad intencional,
destaca la intención; más aún que el éxito obtenido. Se puede no conseguir el
máximo rendimiento, pero la enseñanza será igualmente un proceso intencional
con algún objetivo previsto, anticipando las conductas que se darán más tarde.
d.
Como actividad normativa, la
enseñanza guía la acción tanto desde el punto de vista técnico para conseguir
los fines y objetivos didácticos, como desde el punto de vista ético.
e.
Como actividad interactiva
tiene un carácter relacional o comunicativo, que se produce en una institución
(marco de actuación, espacio y tiempo prefijados). En la familia se da una
socialización primaria, no intencional, no consciente, mientras que en la escuela
se da una socialización secundaria, intencional y consciente.
f.
Como actividad reflexiva, se
opone a la repetición rutinaria de actos mecánicos.
3.2
El aprendizaje
Del latín, APREHENDERE, aprendizaje significa adquirir, coger, apoderarse de algo. Es decir
que se trata de hacer propios los contenidos que se enseñan en el acto
didáctico. Es la actividad que corresponde al educando, la versión o la otra
cara de la moneda de la enseñanza, su resultado en el caso de obtener éxito en
el proceso.
Aprendizaje es el proceso mediante el cual
se origina o se modifica un comportamiento o se adquiere un conocimiento de una
forma más o menos permanente. Desde el punto de vista vulgar se podría decir
que aprender es beneficiarse de la experiencia, pero ocurre que no siempre nos
perfeccionamos al aprender porque también se aprenden hábitos inútiles o
incluso perjudiciales.
Para Rogers, la Didáctica es el arte y la
técnica de orientar el aprendizaje. Casi con las mismas palabras, Mattos (1974,
39) se refiere a enseñar como "incentivar y orientar con técnicas
apropiadas el proceso de aprendizaje de los alumnos en la asignatura".
Si se trata de planificar documentos
curriculares, ayudas para la programación didáctica o bien las programaciones
mismas, en cualquier caso se trata de coadyuvar a la adquisición de
aprendizajes en los alumnos. Es clave, por tanto, tener ideas básicas sobre
este concepto. Hoy es mucho más importante que el de enseñanza. El maestro
puede enseñar, pero todo puede ser inútil si el alumno no aprende.
La tarea didáctica ya no consiste sólo en
enseñar, sino en crear las condiciones para que los alumnos aprendan. Y, ¿qué
entendemos por aprender? Entendemos que es realizar un proceso en el que tiene
lugar un cambio o modificación de la conducta, persistente, normalmente
positivo para el organismo y como consecuencia de algún agente exterior a la
persona que aprende.
"El aprendizaje es un proceso de
modificación en el comportamiento, incluso en el caso de que se trate
únicamente de adquirir un saber" (Correll, 1969, 15)
"El proceso mediante el cual se
origina o se modifica una actividad respondiendo a una situación"
(Hilgard, 1968, 369)
En la escuela, los aprendizajes son
consecuencia lógica del acto didáctico, definido por Renzo Titone como "la
acción intencional de la persona del maestro en el momento en que se establece
una relación bipolar activa, que se actualiza en un proceso dialéctico
personal, que comienza con el estímulo magistral transeúnte (enseñanza) para
terminar en la respuesta inmanente asimiladora de una verdad (aprendizaje) por
parte del alumno" (Titone, 1976, 22). Pero no olvidemos que también se
aprende –y no poco– fuera de la escuela. Y aún en ella, debido a factores no
controlados.
3.3 La instrucción
Además de ligarse íntimamente al de aprendizaje, el concepto de
enseñanza siempre se ha relacionado con el de instrucción. Etimológicamente,
desde el latín IN-STRUERE, instrucción significa construir dentro. Se trata de la
construcción de estructuras mentales. Titone considera sinónimo instrucción y
formación intelectual. Para Saturnino de la Torre (1993, 448) la instrucción
"es el aprendizaje interiorizado que contribuye a la construcción del
pensamiento de forma eficiente". Esta es una aportación que compartimos,
en la línea de los aprendizajes cognitivos.
También se ha considerado la instrucción
como la enseñanza que consigue su efecto positivo, es decir, el aprendizaje
pretendido. Zabalza (1990, 207) restringe el uso del término a la
"formación específica que la escuela suministra".
Ferrández (1984, 238) define la instrucción
como la "combinación, en proceso optimizante de la enseñanza y el
aprendizaje" y también "íntima relación enseñanzaaprendizaje de
acuerdo con la integración de valores culturales para la formación de hábitos
intelectuales". Herbart hablaba de una "instrucción educativa"
ya que para él la instrucción equivalía a la educación, o al menos era un medio
para llegar a ella, una construcción interior del espíritu.
Siguiendo este razonamiento, se puede
oponer la instrucción a la formación. Sería, este último, un concepto
complementario que respondería a modelos más humanistas y globales, siendo la
instrucción un proceso más concreto, reducido a la adquisición de conocimientos
y habilidades. Sin olvidar el hecho de que toda "buena instrucción",
es decir, toda instrucción bien realizada, educa o forma.
Merece la pena añadir que algunos autores
han intentado suplantar la Didáctica por una Teoría de la Instrucción de corte
psicológico. Bruner es un hito muy representativo, dentro del cognitivismo.
Asimismo se pueden considerar aportaciones a la Teoría de la Instrucción, de
Glaser, Gallagher y Reigeluth, Pero parece, con todo, que la Didáctica es algo
más. En una teoría de la enseñanza deben intervenir más elementos, aun cuando
los aspectos psicológicos son imprescindibles. Por ejemplo, los contenidos de la
enseñanza, su selección y secuenciación, son propios de una teoría de la
enseñanza. En cambio, el contenido de la enseñanza no pertenece a la teoría de
la instrucción, aunque sí puede muy bien ser un tema propio de la Didáctica
Específica de cada área o asignatura.
3.4 La formación
Se llama así al proceso de desarrollo que
sigue el sujeto humano hasta alcanzar un estado de 'plenitud personal'
(Zabalza, 1990, 208). Su introducción en el léxico pedagógico es relativamente
reciente (neohumanismo del s. XVIII), procedente del alemán BILDUNG, que significa el resultado de dar forma a algo, refiriéndose a la
formación interior de la persona por medio de la cultura.
Si la instrucción se refería sobre todo a
procesos de desarrollo intelectual, cubriendo objetivos curriculares,
implicando a docentes y didactas principalmente, la formación se refiere más
bien a la educación impartida en momentos que no cuentan con objetivos
predeterminados, centrados en la libre comunicación con maestros y
orientadores.
Esta sería al menos la formación de tipo
general. Que incluiría los aprendizajes básicos de leer, escribir y contar.
Habría también una formación humanística (lenguas, literatura, ciencias
sociales, filosofía, arte...) y una formación específica que es la que incluye
el aspecto de preparación concreta que dejamos para el final de este apartado.
Hay sin embargo un aspecto que interesa
resaltar, y es el de no circunscribir la finalidad de la Didáctica a la formación intelectual escolarizada
en situaciones formales. También abarcaría la formación física, social, ética y
estética en situaciones institucionales formales –escuelas– o incluso no
formales –relacionadas con el tiempo libre–.
También hay una acepción –a la que nos
referíamos anteriormente como formación específica– que relaciona la formación
con la preparación o capacitación en técnicas específicas o la preparación para
la vida: formación profesional, formación inicial/permanente, formación en la
empresa, formación de formadores, formación del profesorado... Es la acepción
que corresponde mejor al concepto de training,
o preparación para la tarea, adiestramiento o entrenamiento mediante una
ejercitación práctica.
3.5. Elementos componentes
del acto didáctico
Para obtener los elementos principales del
acto didáctico, empezaremos partiendo del gráfico de Mialaret (1984) en el que
recoge los principales problemas que debe resolver la Didáctica.

A partir de la figura anterior, contrastaremos los elementos propios
de una Didáctica centrada en la enseñanza con los de una Didáctica centrada en
el aprendizaje, en la que cobra mucha más importancia la figura del sujeto que
aprende.
Enfoque de la Didáctica tradicional
|
Enfoque de la Didáctica moderna
|
Elementos del acto didáctico como acto de
comunicación
|
|
• ¿A quién se enseña?
• ¿Quién enseña?
• ¿Por qué se enseña?
• ¿Qué se enseña?
•
¿Cómo se enseña?
|
•
•
•
•
•
•
•
•
•
|
¿Quién aprende?
¿Con quién aprende el alumno?
¿Para qué aprende el alumno?
¿Qué aprende el alumno?
¿Cómo aprende el alumno?
¿Con qué material didáctico?
¿Desde qué condiciones?
¿En qué ambiente?
¿Qué, cómo
y por qué evaluar?
|
• Alumno
• Maestro
• Objetivos
• Contenidos
• Metodología
• Recursos didácticos
• Prerrequisitos
• Vida del aula
•
Evaluación formativa
|
Cuadro 6:
Preguntas fundamentales y elementos que constituyen el ámbito de la Didáctica
(modificado a partir de Mattos, 1974, 26)
Otra demostración de hasta qué punto son
coincidentes los campos del currículum y de la Didáctica, se encuentra en la
relación de los cuatro tópicos propuestos por Schwab (1978) para incluir en la
investigación empírica sobre el currículum. Estos mismos cuatro puntos
coinciden exactamente con los que indica
Posner (1985) para analizar la enseñanza, y son:
• El alumnado y su aprendizaje
• El profesorado y su enseñanza (a lo que llaman el currículum realizado)
• Las materias y su estructura
• El contexto de realización del currículum
5.Finalidades de la
Didáctica
La Didáctica presenta una doble finalidad,
tal como han puesto de manifiesto la mayoría de los autores, especialmente
Zabalza (1990, 54), Bolívar (1995, 110) o Uljens (1997, 112). La primera
finalidad, como ciencia descriptivo-explicativa, representa una dimensión
teórica. La segunda, como ciencia normativa, es su aspecto práctico aplicado y
consiste en la elaboración de propuestas para la acción. Quedó claro en el
apartado correspondiente que no es posible separar ambas dimensiones. La teoría
y la práctica se necesitan mutuamente en el caso de la Didáctica. Sería
inimaginable la una sin la otra.
5.1 Finalidad teórica
Como todas las ciencias, trata de adquirir
y aumentar el conocimiento cierto, aquello que sabemos sobre su objeto de
estudio, que es el proceso de enseñanza-aprendizaje. Trata de describirlo mejor
y de explicarlo e incluso interpretarlo. Para la descripción, es preciso
acercarse sin prejuicios al objeto de estudio, mezclarse con él, verlo de cerca
y obtener sobre el mismo diferentes puntos de vista. Para la interpretación,
sin embargo, también habrá que distanciarse, reflexionar sobre las causas de
los hechos y tratar de establecer, cuando se pueda, generalizaciones, aunque
esto último no es nada fácil.
Decir cómo se constituye y cómo debería ser
analizado el proceso didáctico no es lo mismo que decir qué finalidades tiene
la enseñanza. Tampoco equivale a decir de qué manera debería llevarse a término
el proceso de enseñanza-aprendizaje. La descripción ni proporciona finalidades
educativas, ni sugiere qué métodos deben usarse. Ésta será la finalidad
práctica que veremos a continuación.
5.2 Finalidad práctica
Regular, dirigir en la práctica el proceso
de enseñanza-aprendizaje es la otra finalidad. Se trata de elaborar propuestas
de acción, intervenir para transformar la realidad. Es una dimensión
eminentemente práctica y normativa. Lo cual no quiere decir que las decisiones
no deban estar fundamentadas en criterios científicos, sino más bien que las
propuestas para la acción deben ser realistas y adaptadas a cada situación
determinada, posiblemente irrepetible.
Se trata de intervenir para dirigir
procesos, mejorar condiciones de aprendizaje, solucionar problemas, obtener la
formación, la instrucción formativa en la línea de conseguir la educación
global, el desarrollo de facultades
Como finalidad práctica, en definitiva, se
trata de intervenir en el proceso para provocar en el alumnado su formación intelectual. Esta formación
debe comprender igualmente de forma indisoluble dos aspectos. El primero, la
integración de una cultura concreta. Y el segundo, el desarrollo cognitivo
individual necesario para poder progresar en el aprendizaje de conceptos,
procedimientos y actitudes. Sobre todo en el aprendizaje de procedimientos o
algoritmos para obtener el deuteroaprendizaje, es decir: para aprender a
aprender. Se trata de la formación de las estructuras cognitivas y del
perfeccionamiento de las funciones mentales superiores. Destacando entre las
estrategias cognitivas la comprensión, memoria, clasificación, solución de
problemas, flexibilidad, análisis, síntesis, toma de decisiones, pensamiento
crítico, creatividad...
No basta con transmitir la cultura
solamente, sino que se debe enseñar a utilizar consciente e inteligentemente
las posibilidades de cada uno en su propio aprendizaje. No se trata de enseñar
un día una verdad, sino enseñar a cómo proceder para descubrir siempre la
verdad. Consolidando estrategias que se adapten a cada situación contextual y
que permitan al individuo manejar los recursos disponibles a fin de adueñarse
de la situación, comprenderla, intervenir, resolverla. En definitiva, elaborar
los propios conocimientos, decidir por sí mismo las pautas de conducta a elegir
racionalmente. Lo cual requiere conocerse a sí mismo, conocer las técnicas de
aprendizaje, estudio e intervención en función de la realidad.
Con la integración de la cultura apuntada
en primer lugar, se incluye la consideración y toma de posición personal. Incluye tanto el conocimiento de un
conjunto de datos, como también los hábitos, valores, actitudes ante la vida o
patrones de conducta. Resumiendo, asimilar formas de pensar, sentir y actuar.
Todo ello, cultura básica y desarrollo de las competencias necesarias para
acrecentarla, constituyen la formación
intelectual, objetivo que debe conseguir la actividad didáctica.
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BUEN ARTICULO, ADELANTE MAESTRO MARTÍN.
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